Entradas

La cadena invisible

     Me encuentro en una posición un tanto peculiar entre nosotras, teniendo en cuenta nuestra dinámica habitual. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, se me hace extrañamente familiar, y en absoluto me siento fuera de lugar. Estás sentada en el sofá, acomodada y desnuda, mientras que yo estoy arrodillada frente a ti, justo delante de tus pies.      Te he dejado ponerte cómoda, para que te sea más fácil quedarte completamente quieta, como te he ordenado. En esta ocasión, quiero que al principio estés lo más relajada posible. No te preocupes, esa tranquilidad te va a durar muy poco.      Me observas con atención, sin mover un ápice de tu cuerpo. Yo, sin embargo, no te devuelvo la mirada, sino que estoy centrada en lo que tengo entre mis manos. Sujeto tu pie derecho con mi mano izquierda, mientras que con la derecha acaricio suavemente tu pierna. Estoy terminando de examinarla empleando únicamente la vista y el tacto, tom...

Deseo interior (parte II)

       Me ha tomado algo de tiempo, pero he terminado por darme cuenta de que, para sorpresa de ninguna de nosotras, me había quedado embelesada observándote, mientras apretaba ligeramente tu cuello. Sin embargo, no estamos aquí simplemente para mirarnos la una a la otra, por mucho que nuestros ojos hablen por nosotras, ¿no es así, pequeña?      Sin dejar de sonreír, te separo de la pared y me hago con tus muñecas en apenas un instante. Sueltas un suspiro, y casi puedo ver, aunque estés de espaldas a mí, cómo tú también sonríes mientras te pongo los grilletes. Con ellos puestos, y con lo bien vestida que vas, luces espectacular de pie ante mí, y mis ganas de empezar a jugar contigo van creciendo por momentos.      Pero no es de pie delante de mí donde te quiero precisamente, bonita.    No tardo en echar mano a una silla y sentarte en ella. Coloco cuidadosamente tus brazos por detrás del respaldo, de forma que no te sea ...

Deseo interior (parte I)

Ahí estás, de pie frente a mí. Apenas te tengo a un metro de distancia, que es lo más cerca que hemos estado nunca la una de la otra. Una distancia que durante mucho tiempo ha sido enorme, y que parecía insalvable, ahora ha quedado reducida casi a la nada. Y, aun así, sigo sin haber llegado a tocarte todavía, igual que cuando nos separaban cuatrocientos kilómetros. Te estoy contemplando, mirándote fijamente a los ojos. Ni siquiera te he recorrido el cuerpo con la mirada, ni me detengo a observar ninguna parte de ti que no esté del cuello para arriba. No estoy buscando analizarte, sino tomarme este ínfimo instante que parece eterno para hablarte con la mismísima mirada. Una llamada silenciosa a la que me has correspondido de inmediato. Afuera reina la calma. Hemos llegado justo a tiempo, antes de que comiencen a caer las primeras gotas de lluvia. Eso ha provocado que la gente decida pasar lo que resta de la tarde resguardándose en algún lugar bajo techo, temerosos de una simple ll...

Capítulo 1 - Cautiva

  - Dos semanas antes - Todavía se encontraba aturdida cuando empezó a ser consciente de la situación en la que se encontraba. Había perdido completamente la noción del tiempo. Por si fuera poco, había sido inmovilizada a conciencia y no podía moverse lo más mínimo, y la capucha que llevaba puesta le impedía completamente la visión. — Ya iba siendo hora de que despertaras. Esa inequívoca voz femenina le hizo recordar inmediatamente lo que había ocurrido. Era ella. Y eso la puso furiosa. — Do… ¿dónde estoy? — preguntó Íryleth, con voz débil. Todavía estaba afectada por el efecto de la toxina; que, aunque estaba remitiendo, seguía presente en su cuerpo. — No ha sido nada fácil traerte hasta aquí. Y mucho menos lo ha sido el hecho de conseguir apresarte — respondió Katria, ignorando la pregunta. — ¿Qué coño quieres de mí? — Aquí las preguntas las hago yo, escoria — sentenció la cazademonios, en tono firme. Íryleth trató de reunir fuerzas para intentar liberarse, pero e...